El vuelo de Alula

POSTED BY   Alula
2017-06-11
el vuelo de alula

¿Cómo hacer realidad un sueño? Es una pregunta que con curiosidad, sirvió de punto partida a este texto. El inicio de un proyecto se podría comparar con un ave aprendiendo a volar, fijando su vista en el inmenso cielo. Todas las  aves necesitan de sus álulas para iniciar su vuelo, ya que éstas son unas plumas que les permiten maniobras de despegue y de aterrizaje. Así también, en este sueño, la inconformidad da el valor y los enlaces creativos la fuerza de continuar.

En una reunión de caras conocidas para Carlos Alzate con un café en Juan Valdez, como si se tratara de una relación amorosa con una propuesta formal les dijo a tres de sus ex compañeros de universidad, el 6 de enero del año 2015, si querían comenzar junto a él un proyecto innovador que llamarían: ‘Alula, Dirección Creativa’. Sin pensarlo mucho y teniendo plena confianza en su compañero, Marcela Cómbita y Alejandra Aguilar dijeron que si a pesar de que había una cara no reconocida entre ellas; Sebastián Acevedo, un joven diseñador amigo de Carlos que se volvería cercano a todos. Aquel día, todos reunidos plasmaron sus ideas y su personalidad salió a luz, en ese momento, la conexión que existió para la creación de Alula fue instantánea. Carlos era el líder, Marcela, también llamada por todos Sol, era la alegría y la energía, el sol de Alula; Sebastián el minucioso y estructurado y Alejandra el centro de gravedad y polo a tierra.

 

 

Pero este sueño que inició el 6 de enero, ya venía con una historia. Era una vaga idea que habían discutido Alejandra y Carlos desde los primeros semestres en la universidad, que más adelante se fue materializando cuando trabajaron en el diseño de la revista La Brújula de la Universidad Jorge Tadeo Lozano. Ésto sumado a su participación en semilleros de investigación los fue motivando para emprender y crear su propia empresa. El primer acercamiento de la imagen de marca y nombre de Alula se dió en el 2014 con el lanzamiento del portafolio que Carlos Alzate hizo para graduarse de la universidad.

Cada quien tuvo su razón para hacer parte del vuelo desde ese día, la conexión, la confianza y los lazos de amistad fueron razones colectivas, pero individualmente tres de los socios de un principio se pronunciaron con respecto a el porqué emprender en un país como Colombia. Marcela respondió con una sonrisa: “Yo creo que fue el componente humano lo primero que nos unió, lo que nos dio confianza; Alula es una gran oportunidad para creer, crear y crecer” Carlos Alzate  a pesar de mostrarse reflexivo antes de contestar, dijo con seguridad y firmeza: “empezar una empresa diferente, viene de un propósito personal, de poder decir, tengo un sueño y lo voy a materializar. La inconformidad y la curiosidad fue lo que me movió a empezar un proyecto que representara lo que era mi carrera”. Alejandra Aguilar, algo emocionada por escuchar como sus compañeros traían viejas memorias en formas de palabras, contó su razón de unirse a Alula: “a muchos nos parece muy bueno decir, sí hagamos empresa, pero la verdad yo sola no hubiera arriesgado tanto y muy probablemente mis compañeros tampoco. De ahí viene la importancia del trabajo en equipo, ver que contaba con un grupo de trabajo acoplado y con el que me entendía, fue una de las razones por las cuales no dudé en unirme a Alula”. Por su parte, Sebastián expresó: “Yo creo que hubo una conexión muy fuerte con Carlos cuando nos reencontramos en la universidad  y después me di cuenta que mis propósitos con el diseño eran afines a las chicas también”. Todos al final concluyeron que antes de ser buenos profesionales, para Alula lo importante es que sus integrantes sean buenas personas, buenos seres humanos.

 

 

Caminos se abrieron para el equipo Alula debido a que llegaron a cierto punto de estabilidad, según Carlos “la estabilidad es algo que uno va construyendo, no hay un punto donde uno diga que ya está estable, eso es algo que se tiene que ir armando y se puede mejorar siempre”. Una gran oportunidad para fortalecer esos lazos humanos, de camaradería y compañerismo en Alula fue el 24 de julio de 2015, fecha en la que el vuelo de Alula hizo un pequeño aterrizaje en Argentina. Ese viaje fue una experiencia que se guardó en la memoria de Alula con mucho aprecio, en palabras de Sebastián “yo me quedo con las cosas lindas y ese viaje lo recuerdo con cariño” Los cuatro estuvieron juntos durante su estadía, pero aún así cada uno tiene algo distinto que contar.

Un hecho que todos recuerdan con gran importancia, fue haber escuchado de cerca varias conferencias de Norberto Chaves, especialista en diseño, imagen y comunicación, a quien habían leído en sus clases y ahora tenían la oportunidad de conocer personalmente en el Encuentro Latinoamericano de Diseño en la Universidad de Palermo. Ésta y todas las experiencias del viaje, incluyendo los espacios de convivencia, les ayudó a crecer y conocerse más como personas. Al regresar del viaje se logró una estabilidad mayor a la que se tuvo al inicio, además de ser un recuerdo que vive en los cuatro socios.

 

 

El viaje a Argentina no es el único evento que sirvió como base para sostener o dar forma a lo que hoy es Alula. Por ejemplo, un día antes de partir a la tierra de la bandera celeste, es decir, el 23 de julio del 2015, al igual que con la propuesta formal de hacer parte del emprendimiento en el café Juan Valdez con todo el equipo, se hizo una presentación formal de este sueño materializandose frente a todos sus padres. “Para nosotros Alula fue como en una relación amorosa. Primero nos dimos un espacio para conocernos como personas y compartir proyectos, pero nuestros padres no tenían ni idea de que estábamos haciendo cada vez que nos reunimos, por eso llegó el momento que decidimos formalizar. Invitamos a nuestros padres, les brindamos una comida especial con una copa de vino y les dijimos somos cuatro chicos con un sueño y queremos hacer esto y esto, explicó Carlos. “Y ya, hicimos esto. La cara de ellos fue de sorpresa porque llevamos proyectos para mostrarles sumado a que apenas salíamos de la universidad y ya teníamos cierto alcance” agregó Marcela en un tono de orgullo apenas Carlos terminó de hablar. Remontándose a los primeros pasos del grupo se puede pasar por varios sucesos, desde la inauguración de la oficina llena de plantas bautizadas y un estilo innovador un 4 de febrero, acompañado de un proceso de coaching el mismo día para apoderarse del espacio y llenarlo de buena energía, seguido de la legalización de la empresa frente a la cámara de comercio el 3 de marzo de 2016, entre otras, son eventos que fueron inmortalizados como fotos en la pared de la oficina que llevaron a los cuatro socios por un camino en el que el cielo les sonreía.

 

 

No siempre hay días soleados y con brisas favorables para planear el vuelo, en ocasiones el cielo se torna gris y llegan fuertes brisas acompañadas de tormenta, que obligan a aterrizar hasta que pase. La  estabilidad y relación que se llevaba, en ese entonces se vio afectada cuando Sebastián Acevedo decidió, después de meses de meditarlo, no continuar haciendo parte de la sociedad de Alula. A pesar de la persistencia de sus compañeros y de las charlas intentado persuadirlo a que continuara, quien había hecho parte y ayudado a construir un sueño cada día más real, había tomado ya la decisión de ir hacia otra ruta de vuelo, aunque no de forma permanente ni emocional. Tuvo que pasar algún tiempo para que como Alejandra dijo: “se cerrara el ciclo”, pero después de eso, hasta la actualidad él continúa siendo un “muy buen amigo de la casa” e incluso sigue apoyando a Alula desde su figura como Comunicador Estratégico. Por su lado Sebastián expresó que “Yo tuve que retirarme como socio por problemas personales y a pesar de los efectos que esto causó en ese momento, hemos pensado en la posibilidad de que más adelante volvamos a estar los cuatro. La experiencia en Alula nos ayudó a todos a crecer.”

Pero los que en un principio fueron cuatro, quedaron siendo tres, en ese tiempo de vientos difíciles, llegó un colaborador que de a pocos se fue uniendo a la familia. Su nombre es Alejandro Peralta “Alejo llegó con toda la energía y con muchas ideas, sus cualidades, aptitudes y disposición, hizo que fuera una buena oportunidad invitarlo a vincularse a la empresa” Narró Alejandra acerca de la llegada de su compañero más reciente. “yo le pregunté a Alejo que iba a hacer al terminar la universidad y le dije que nos contactara, que se reuniera con nosotros, fui a ver su proyecto de grado y ahí fue cuando se decidió que Alejandro se quedaría con nosotros.” Alejandro encontró a Alula, o Alula lo encontró a él cuando estaba haciendo su portafolio, libro donde se reúnen de siete a ocho proyectos y ahí se ve el estilo de trabajo del diseñador. La empresa lo asesoró  en la realización su portafolio y a partir de ahí la propuesta de apoyarlos fue tomando más fuerza. “Ellos me colaboraron con el portafolio me daban consejos, empecé a conocer el espacio, siempre me abrieron las puertas, tomé la decisión de hacer parte de Alula porque me pareció un equipo muy interesante, hubo empatía con ellos y ya va más de un año de estar aquí” explicó Alejandro. Así fue como el nuevo integrante trajo un lado analítico, y sobre todo un aporte a la familia que conforma el equipo Alula.

 

 

A diferencia de muchas empresas, Alula cuenta con dos figuras que para ellos son muy importantes, tanto para su desarrollo como para guiarlos y aconsejarlos. Sus nombres son Germán Gómez Uribe y Silvia Echavarría, quienes cumplen el papel de padrinos. “Esa es un figura que no existe en muchas empresas, pero nosotros decidimos tomarla por nuestras características humanas, por valorar a las personas que tengan esa cercanía y que nos puedan ayudar” argumentó Carlos.

Al igual que todas las cosas que se hacen bien, en algún punto el buen trabajo tiene que florecer. Si hubo inexperiencia; dificultades económicas, más emoción que cerebro y construcción de un orden. Para celebrar ese tiempo de crecimiento y aprendizaje se realizó un evento especial el 3 de diciembre de 2016 en el que se invitó a las familias que hacían parte de Alula. Una celebración en la que Sebastián estuvo bienvenido como buen amigo de la casa y de la cual comentó, lleno de alegría y con una gran sonrisa “Ese día fue muy especial para mi, ver que ellos  ya se podían dar el lujo de organizar una fiesta para sus empleados.” Momento en el que también se hizo la presentación oficial de sus padrinos frente a la familia de cada integrante. Después de la partida de Sebastián según el grupo Alula, hubo un tiempo en que la empresa creció en temas emocionales y en el presente año la empresa crece en el tema organizacional, demostrando que con el paso del tiempo la empresa crece y se hace más estable.

 

 

Desde el primer día en que se trabajó, el aspecto humano es algo que se ha querido resaltar. Carlos Alzate como figura de líder dijo que: “El factor humano nace desde nosotros, desde la preocupación de que los cuatro estemos bien. Nosotros antes que nada éramos amigos y eso implica que nos preocupamos el uno por el otro. Adicional a eso posicionamos a Alula como un espacio abierto para las personas. Nuestra puerta siempre está abierta a lo que estamos haciendo”. El integrante más reciente del equipo Alejandro Peralta también dio su opinión de una forma contundente y con seguridad concluyó: “algo bonito en la oficina es que todos recuerdan las fechas importantes para cada uno. No solo nos concentramos en los temas laborales sino en los temas humanos, en los temas espirituales, y eso ha nutrido la oficina, además de toda la gente que ha pasado por aquí”.

 

 

El grupo de Alula pasó diferentes dificultades en el trayecto de su vuelo así como también vivieron alegrías, esas cosas ya hacen parte del pasado pero ¿qué hay en el presente y en el futuro para estos muchachos? ¿Qué planes tiene cada uno para todo lo que les falta por recorrer? Cada quien  habló y acá un brochazo de los sueños para Alula y lo que ven en su futuro. Los conceptos claves son el crecimiento, fortalecimiento y reconocimiento. Crecimiento de sus colaboradores partiendo de la metodología que están construyendo, ampliación en espacio y así mismo en número de colaboradores, fortalecimiento en los procesos de gestión empresarial, y finalmente reconocimiento como una empresa que impacte el diseño en Colombia y principalmente en la academia.

Alula es ese proyecto de vida que siempre se está renovando, y del cual tienen claro que las inversiones se verán reflejadas a largo plazo. Por ahora en planes a corto plazo vienen viajes y nuevos rumbos que permitan el crecimiento profesional y empresarial.

La historia de Alula es un ejemplo de cómo se puede iniciar un proyecto empresarial teniendo el coraje y el valor de sacarlo adelante, de cómo un sueño puede dejar de ser un simple cuadro de pensamiento y convertirse en una realidad visible trabajando como familia y sobre todo Alula demuestra que mantienen unos lazos de amistad tan fuertes que las crisis, los malentendidos e incluso una partida temporal no han logrado quebrar. Después de todo ¿qué busca Alula? Carlos Alzate lo pudo resumir en que: “Alula debe ser un ente que regule procesos de diseño, regular estrategias para la academia, para la pedagogía, lo que le importa a Alula es generar impacto social. Eso sería la conclusión, generar un buen impacto social”.

 

 

Nelson Álvarez

Estudiante de Comunicación Social
Universidad Jorge Tadeo Lozano

 

Alula